El año 2002 uno de los conjuntos monumentales barrocos más bellos del mundo recuperó, gracias a una inversión de más de 30 millones de euros, su antiguo esplendor – el castillo de verano del príncipe Eugenio “Schloss Hof”.
El príncipe Eugenio, gran amante del arte, amplió en 1725/26 el pequeño castillo “Marchfeldschloss” y lo transformó en un castillo barroco. En tiempos de la emperatriz Maria Teresa el castillo fue
un lugar muy conocido por sus lujosas fiestas celebradas en honor a los integrantes de la corte de Viena. En el siglo XVIII, sin embargo, el lugar cayó en el olvido y empezó a deteriorarse. Las obras de restauración iniciadas en los últimos años han permitido salvar de la ruina todo el conjunto del castillo y la granja-vaquería que proveía el castillo. El jardín del castillo de 16 hectáreas, completamente abandonado ha podido ser recuperado gracias a las pinturas y los gravados de la época. El
jardín barroco del príncipe Eugenio con sus enormes terrazas, juegos de agua, fuentes y laberintos contaba en 1730 entre los más bellos de la monarquía. Actualmente se pueden visitar el jardín y el palacio, los más pequeños se alegrarán de poder acariciar los animales preferidos de la sociedad barroca – el
asno blanco y ovejas “Brillenschaf”. Fiestas de disfraces y mercados temáticos completan la oferta.
Schlosshof