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Una ruta arquitectónica por la Baja Austria

Es un espectáculo único. Cuando el sol poniente ilumina el convento benedictino de la Abadía de Melk, parece que el hermoso y colosal monumento cobrara vida. La Abadía de Melk es el monumento característico del valle de Wachau. A sus pies se halla uno de los paisajes naturales más hermosos del mundo.

Government Quarter St. Pölten © Österreich Werbung/Popp Hackner
Government Quarter St. Pölten © Österreich Werbung/Popp Hackner
 © Hertha Hurnhaus
© Hertha Hurnhaus
Stift Klosterneuburg © Stift Klosterneuburg
Stift Klosterneuburg © Stift Klosterneuburg
 © Donau Niederösterreich
© Donau Niederösterreich
Melk Abbey in the Wachau Valley © Stift Melk
Melk Abbey in the Wachau Valley © Stift Melk
The Loisium in Langenlois © Loisium / Robert Herbst
The Loisium in Langenlois © Loisium / Robert Herbst
Music Festival Grafenegg © Philipp Horak
Music Festival Grafenegg © Philipp Horak

Es un espectáculo único. Cuando el sol poniente ilumina el convento benedictino de la Abadía de Melk, parece que el hermoso y colosal monumento cobrara vida. La Abadía de Melk es el edificio barroco aún existente más grande de Austria. Y es el monumento característico valle de Wachau, que en el año 2000 fue declarado patrimonio natural de la humanidad por la Unesco. A sus pies se halla uno de los paisajes naturales más hermosos del mundo.

Esta región ofrece tranquilidad pero también emociones. Tranquilidad porque en ocasiones no se oye nada más que el movimiento de las aguas del Danubio y el murmuro de los bosques llenos de color. Emocionante porque la región de Wachau está repleta de impresionantes edificios del pasado: las ruinas de los castillos de Aggstein y Dürnstein, o la iglesia parroquial de Spitz, del gótico tardío. Desde la distancia se puede divisar la Abadía de Dürnstein por su característica torre azul y blanca.

Arte inusual en un entorno histórico

El mayor contraste se percibe en Krems, un lugar repleto de obras de artistas extravagantes. Para empezar, el nuevo puerto del Danubio Krems-Stein, también llamado la “puerta de entrada a Wachau” puesto que el diseño consiste en una puerta de metal descomunal. No muy lejos, la galería de arte combina lo moderno y lo tradicional: el edificio que en el siglo XIX albergaba una gran fábrica de tabaco, presenta hoy el arte contemporáneo. También el Museo de la Caricatura, situado enfrente, es de estilo moderno. Estos proyectos arquitectónicos contemporáneos acentúan el prestigio de los numerosos edificios históricos. La puerta de la ciudad Steinertor es la entrada al patrimonio arquitectónico de la ciudad, donde destacan, sobre todo, la Iglesia de los Dominicos y el Castillo Gozzo en la plaza Am Hohen Markt. Este último es uno de los edificios medievales situados en el centro de la ciudad más importantes del estado.

La capital del estado, Sankt Pölten, no queda muy lejos. La reciente capital del estado ha reafirmado su identidad gracias al nuevo y modernísimo barrio del gobierno y el distrito cultural contiguo. El techo ondulado de la entrada principal aporta al Landesmuseum (museo regional) un aspecto divertido. El teatro Festspielhaus es un excéntrico complejo de cristal y el polo opuesto a la barroca Catedral de Sankt Pölten, el símbolo del casco antiguo.

El vino no es simplemente vino, sino toda una experiencia

De la ciudad, volvemos a lo rural. Aquí se une lo idílico con una arquitectura contemporánea para crear una experiencia vinícola única. Su nombre es Loisium y está en Langenlois. Este museo del vino, diseñado por el arquitecto estadounidense Steven Holl, es un edificio extravagante aunque firmemente arraigado a la zona de viñedos natural y centenaria. Se acabará dando cuenta de que el vino aquí no es simplemente vino, sino una auténtica experiencia emocionante en plena naturaleza.

A pocos kilómetros de distancia, Grafenegg ofrece eventos culturales. Este lugar se ha consolidado como centro de festivales al aire libre. La Wolkenturm, un imponente escenario escultural, es un imán para los visitantes. No es solo un atractivo para los melómanos, también para los amantes de la arquitectura menos convencional.

Queda perdonado si no tiene tiempo para visitar los castillos de Marchfeld, de estilo barroco o el convento de Klosterneuburg. Sin duda, podrá admirarlos al día siguiente. El amanecer en el jardín del convento de Klosterneuburg es una experiencia inolvidable, esta vez al otro lado de la Baja Austria. En este punto se dará cuenta de la cantidad de buenos momentos vividos entre la poca distancia que separa Melk de Klosterneuburg.