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¿Qué se bebe en Austria?

Se nota que Austria es un país de gente que disfruta de la vida por sus costumbres a la hora de beber

bodega de vino antigua
bodega de vino antigua
 © Stieglbräu
© Stieglbräu
Hay dos hechos que se pueden constatar: al austriaco le gusta beber y bebe productos de buena calidad. De lo contrario, ¿cómo se explicaría que tres cuartas partes de los vinos producidos en el país se beban aquí? Desde luego no significa que no haya demanda del extranjero, porque el vino austriaco tiene un gran éxito en todo el mundo desde hace años. Más bien tendrá que ver con el sabor. Austria no sólo está considerada tradicionalmente como un país vinícola cuyas uvas regionales son uno de los bienes culturales más bonitos. El zumo de la vid local tiene un sabor excelente y es de una delicada variedad. El grüner veltliner está considerado la bebida nacional, un vino de por sí sencillo, pero que resulta interesante por su gusto pimentado. Los viticultores exigentes han sabido extraer su característico aroma cada vez mejor en los últimos años. En las pequeñas fondas de comidas aún se puede encontrar el veltliner en la típica botella de dos litros. Esto no significa necesariamente que sea de peor calidad. Además también se suele beber mezclado a partes iguales con soda. El resultado se llama “weisse gespritzte”, una bebida muy popular para quitar la sed, pero con un volumen de alcohol que no hay que menospreciar.

Pero Austria tiene muchos más vinos blancos que ofrecer. El riesling de la región de Wachau tiene un sabor de importancia tan internacional como el sauvignon blanc de Estiria. Además del weissburgunder y el chardonnay, las especialidades regionales, como el zierfandler o el rotgipfler, de la región termal situada al sur de Viena, son las que dan la nota especial al país como lugar vinícola. Al igual que el schilcher, el vino rosado, característico y de fina acidez, de Estiria. En cuanto a los tintos, ya no hace falta mirar con envidia a Francia, Italia o ultramar. Es suficiente con ir muy cerca, a Burgenland donde, gracias a los numerosos días de sol, maduran buenos vinos tintos. Con sus pequeñas superficies de cultivo, Austria no está precisamente predestinada a hacer la competencia a Australia, por ejemplo, con su syrah, y para un buen vino hay que rascarse algo más el bolsillo. Pero las uvas regionales, como zweigelt, blaufränkisch y St. Laurent son de buena calidad y económicas. Además, a la mayoría de los consumidores les gusta beber el vino pronto, no  ver como agota su potencial de almacenamiento durante años en la bodega.

Los mejores vinos dulces del mundo
La paciencia es una virtud que conviene a los productores de vino dulce porque sus selecciones de bayas beerenauslese y trockenbeerenauslese fermentan muy lentamente. Afortunadamente, algunos viticultures de Burgenland han desarrollado una tranquilidad budista en su trabajo, que ha contribuido a que sus vinos dulces como la miel, que crecen en el propicio clima del lago Neusiedl, sean únicos en el mundo. Alois Kracher, el “Papa del vino dulce” de Illmitz, fallecido prematuramente el año pasado, había conseguido ser el único austriaco en obtener la máxima puntuación otorgada por el influyente crítico vitivinícola Robert Parker.

Los bebedores de cerveza locales también otorgarían de buen gusto 100 puntos a sus cervecerías. Y el sector “Mejor cerveza que vino” del país no es nada pequeño: en cuanto al consumo per cápita, se podría denominar a Austria una nación cervecera en lugar de vitivinícola. Esto seguramente se deba también a la calidad del zumo de cebada obtenido. Pero esto no sólo hay que agradecérselo a las grandes productoras cerveceras, que se concentran en los tipos habituales como el pils, märzen y weizen. Hay muchas empresas pequeñas que apuestan incluso por la variedad de tipos y hacen recordar tipos de cerveza ya olvidados. Después de todo, Austria fue capital mundial de la cerveza reposada durante la época del imperio austro-húngaro. Y desde hace poco, productores cerveceros comprometidos han comenzado a afiliarse de nuevo a esta tradición. En el Mundo de la cerveza de Stiegl, en Salzburgo, se enseñan tras lecciones sobre la cerveza en el museo más grande de la Europa continental dedicado a esta bebida.

Gran placer en copa pequeña
También de primera clase son los aguardientes regionales, perdón, orujos nobles, que se suelen beber tras una copiosa comida típica. Los orujos de hoy en día de las destilerías tienen poco que ver con los fuertes orujos de frutas de otros tiempos. Se concede mucha importancia a la calidad de la fruta utilizada (manzana, pera William, pera, albaricoque y también diferentes bayas) y al proceso de elaboración. Aquel que quiera producir orujos nobles, renuncia a aditivos, azúcar u otros alcoholes como el weingeist. Este es el mejor método para mantener el aroma de la fruta. Con ello se consigue que el aguardiente no se beba rápidamente de una vez,  sino que se disfrute sorbo a sorbo.

El mosto austriaco también ha ganado mucha popularidad. Es un zumo de fruta fermentado, ligeramente ácido, de manzana y/o pera, que da nombre a toda una región de Baja Austria, Mostviertel. Antiguamente era una bebida rústica, pero productores innovadores han convertido el mosto en una delikatesse, que también resulta interesante para los sibaritas. La mayoría de los productores de mosto se ha dado cuenta de que la receta del éxito es la calidad, no la cantidad. Se nota que en Austria gusta beber y se bebe mucho y bien, pero no sólo bebidas alcohólicas. En cuanto a zumos de frutas se refiere, también se puede disfrutar con nuevos sabores. Este es especialmente el caso de productores campesinos, que sólo elaboran zumos de frutas seleccionadas, no tratadas y maduras de sus frutales. Gracias a un proceso de prensa cuidadoso y a un calentamiento delicado, llega al vaso el sabor natural de manzanas y peras. Desde hace un tiempo son muy populares los zumos turbios, que van directamente de la prensa a la botella y son más sanos que sus parientes claros. También se ofrecen unas combinaciones cada vez más interesantes, como manzana-frambuesa o manzana-zanahoria. El sirope de saúco se puede hacer en casa, con flores de saúco, azúcar, agua y ácido cítrico. En combinación con agua se obtiene una deliciosa bebida para el verano.

Líder de exportaciones made in Austria
Los líderes en exportación locales del sector de bebidas que se beben en todas las épocas y también fuera de Austria son: Red Bull y Almdudler.
La bebida energética, que hace estar más despierto y rendir más, está considerada como una de las bebidas más vendidas del mundo y ha experimentado un éxito sin igual, que se debe tanto a su inteligente publicidad y marketing como al sabor del producto.
Por otra parte, Almdudler es una marca austriaca clásica, cuya limonada con hierbas casi estaba olvidada, pero que ha vuelto a ganar popularidad gracias a los esfuerzos de su carismático director Thomas Klein. Pero el agua local casi sabe aún mejor. Porque, si no existían suficientes razones para que en el extranjero se envidiase a Austria por su variedad de bebidas, Austria también goza de excelente agua potable procedente de aguas subterráneas y manantiales, que se puede disfrutar con sólo abrir el grifo. No, desde luego, en la literalmente llamada “Isla de los santos” hace tiempo que nadie muere de sed.