
Innsbruck en verano
Vacaciones entre el casco antiguo y las montañas
Introduction
Las imponentes paredes de roca que rodean la ciudad son reales. También lo son las fachadas de colores que se alinean junto al río Inn, allá abajo en el valle. Entre los rasgos que definen Innsbruck está su casco antiguo, donde la Edad Media sigue siendo visible hoy. Sobre la Herzog-Friedrich-Straße, el Goldenes Dachl —el Tejadillo de Oro, mandado construir por el emperador Maximiliano I y cubierto con 2.657 tejas de cobre doradas— se alza por encima de los tejados.
Innsbruck combina su herencia medieval con el arte y la arquitectura. El castillo de Ambras impresiona con sus techos artesonados ricamente decorados y con obras de Rubens, Van Dyck y Velázquez. El Hofburg, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, adquirió su carácter barroco bajo el reinado de María Teresa. En torno a la torre gótica de la Ottoburg —que en su día formó parte de las fortificaciones de la ciudad— son hoy las tiendas, los cafés y los restaurantes los que marcan el paisaje urbano.
La Innsbruck Card, válida durante 24, 48 o 72 horas, incluye la entrada a 22 museos y monumentos, además del transporte público gratuito.
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Descubrir Innsbruck en autobús, tranvía o bici
Innsbruck es fácil de recorrer en transporte público: los autobuses y tranvías de IVB (Innsbrucker Verkehrsbetriebe) conectan la ciudad y llegan directamente a muchos de sus principales puntos de interés, así que moverse entre el casco antiguo, los museos, los funiculares y los destinos de excursión resulta muy sencillo.
Quien prefiera más flexibilidad puede usar el servicio de bicicletas compartidas Stadtrad Innsbruck, disponible en numerosas estaciones por toda la ciudad. Unos 90 kilómetros de carriles bici facilitan la exploración: desde la ruta junto al río Inn hasta trayectos cortos entre monumentos, cafés y vistas a los Alpes.